Sustentabilidad y responsabilidad en moda

Reflexiones sobre como podemos ayudar a generar un cambio positivo en el mundo a través de la moda.

 

Cuando pensamos en contaminación, seguramente, la primera imagen que nos viene a la cabeza es la fumata oscura y densa saliendo de las chimeneas de las fabricas petroquímicas o de las usinas de energía, o el humo en los escapes de los automóviles. Estos ejemplos no dejan de ser reales. Pero nunca imaginaríamos que la ropa que vestimos como una remera o un pantalón, podría ser, de hecho, uno de los grandes villanos de esa historia.

 

“La industria de la moda es la segunda mas contaminante, solamente detrás de la industria petroquímica” (Eileen Fisher).

 

Esta es una afirmación que no se puede comprobar, pero existen muchos datos y elementos concretos que de manera categórica así lo determinan. Ante esto, quienes estamos involucrados en el sector textil, no podemos quedarnos obviamente cruzados de brazos o mirar para otro lado. Los gobernantes de turno ni siquiera han armado mesas de trabajo para realizar políticas concretas en materia de orgánico, y como todos sabemos,  para ser “orgánico certificado” (en el mundo solamente se compra un producto orgánico que esté bajo certificación), estamos hablando de un periodo de espera de 3 a 4 años como mínimo. Para ahorrar cuentas: Argentina no entrará en el pelotón algodón orgánico certificado del Mundo hasta mínimo año 2022 (y si es que se comienza mañana a trabajar en tal sentido).

 

Determinar precisamente el impacto de todos los procesos envueltos en la producción de una pieza textil se torno un desafío colosal. La industria de la moda es un negocio extremadamente complejo. Su cadena textil envuelve una larga y variada logística de producción de materias primas, fabricación y teñido de fibras y tejidos, corte, confección, estampado y construcción de ropa y accesorios, transporte y distribución, tiendas, uso, lavado y finalmente el descarte a la basura, donde la degradación lleva años para ser completa.

 

En general, tenemos que considerar no solamente los contaminantes obvios (como pesticidas usados en los cultivos de algodón convencional, innumerables productos tóxicos utilizados en teñido y fabricación de las fibras sintéticas, y la enorme cantidad de basura resultante del descarte), también tenemos que ver la exorbitante cantidad de recursos naturales procesados y utilizados en la extracción, en la plantación, en la cosecha, en la producción, en la confección y en el transporte de China a la Argentina. 

 

A manera de ejemplo, la fibra de algodón convencional representa aproximadamente un 40% del total de fibras utilizadas en la industria de la moda para hacer todos sus productos. En términos de cultivo en gran escala, este algodón convencional, representa cerca del 2,5% de la agricultura mundial (incluyendo todo tipo de cultivos) consumiendo aproximadamente el 18% de todos los agroquímicos que existen y el 30% de los insecticidas o pesticidas disponibles en el mercado, adicionado al alto consumo de agua: 15 mil litros de agua para hacer algunos de los productos que vos tenes puesto hoy día como una remera o un pantalón de jeans.

 

La producción de las fibras sintéticas, por otro lado, si bien no consume tanta agua (que es excelente paso), sí tiene su contrapeso en que su elaboración emite gases altamente contaminantes y, además por ser derivada del petróleo, es de naturaleza no sustentable. Se estima que en el año 2016 fueron producidas 60 millones de toneladas de poliéster, un subproducto de petróleo. Ambos son productos (el algodón convencional como las fibras sintéticas), de alta toxicidad que penetran no solo la tierra, matando todo organismo vivo que concentra una tierra fértil, sino que además inevitablemente acabara en los ríos y en el océano afectando aún mas al medioambiente.

 

Sumado a que los procesos actuales de teñido son un serio problema tanto en términos de consumo de agua como en el tratamiento del agua contaminada por restos del teñido, hacen sin duda que este sector convalide la afirmación de ser segundo sector mas contaminante del planeta. Como dato de color se calcula que mas de un trillón de litros de agua son utilizados en el proceso de teñido de tejidos y ropas por año.

 

 

 

Perspectivas esperanzadoras….

 

Claramente no existe una única solución inmediata para todo esto, pero para comenzar podemos discutir e implementar entre todos los involucrados, algún avance práctico, esperando que de esta manera finalmente se concientice el papel de promover al mundo productos sustentables y de responsabilidad socio-económica ambiental.

 

Se puede arrancar por ejemplo con el diseño de los productos: 80% del impacto ambiental en la industria de la moda es determinado en la fase del diseño. Esto supondría entonces, tener que plantear una optimización de la producción para reducir la perdida material (desperdicio Zero o zero-waste) con modelos adecuados y seleccionando las materias primas sustentables, y la utilización de teñidos naturales biodegradables.

 

Verde Textil viene trabajando el algodón orgánico desde muchos años, representando a la empresa peruana Bergman Rivera, una de las lideres mundiales. Ellos significan una posibilidad de conseguir materias primas sustentables. Stay True (fundada por quien escribe esta nota) trabaja con materias primas de Verde Textil. A su vez, genera el primer algodón orgánico certificado basado en la agricultura biodinámica y los principios del comercio justo en zona nativa QOM de Pampa del Indio, Chaco.

 

Fibras Argentina, conjuntamente a Ritex SA, lograron sacar al mercado materia prima reciclada a partir de las botellas de plásticos. Mezclada con el algodón se hace un producto de muy alta calidad. Ellos están en vías de recibir la certificación Global Standard de Textiles Exchange a través de nuestras prendas de Stay True.

 

En materia de teñidos, los teñidos biodegradables de Enrique Meltzer de Tintorea Natur, son un claro ejemplo de que hay opciones de teñido sin químicos, logrando un producto de alta calidad también. Teñidos con yerba mate, cebolla, distintas hojas de árboles, son base para hacer productos durables y de color muy bien logrado.

 

Al desarrollar productos con mejor calidad, la industria textil también extendería la vida útil de lo que vestimos, de todas formas debemos re-pensar  el proceso de diseñar y desarrollar un producto de tal forma que éste pueda ser reciclado en un futuro (productos que duren más que una moda o una generación). Esto es clave, fundamental.   En el mundo ya comienza a haber infinidad de opciones al respecto:

 

La WRAP (Waste and Resouces Action Programme) fue creada en el año 2000 para promover el gerenciamiento de residuos y basura sustentable, y recientemente lanzó una guía practica para reforzar la calidad y la durabilidad de las ropas. Hoy pensamos en los productos con plazo de una vida, cuando deberíamos tener en mente que algunas materias primas llevan millones de años para formarse y una centena de anos para desintegrarse. O sea, precisamos pensar a muy largo plazo.

 

Upcycling“ es la mejor manera de reciclar tal vez. El concepto de Moda UPCYCLING consiste en la utilización de materiales descartados de ropas y accesorios pre-existentes, reconstruyendo en productos nuevos. Imagine que asientos y neumáticos de automóviles, mangueras de bomberos (Elvis and Kresse), se transforman en bolsas y carteras (BOP BOLSAS Y CARTERAS), paracaídas inutilizables (transformados en mochilas increíbles BUMM, MAFIA), suelas de zapatillas (Xinca) o puntas de tejidos de producción se transforman en camisas y vestidos. (Remeras Stay True Pet).

 

Aquí, las alternativas son ilimitadas y solo dependerá de la creatividad de cada uno.

 

 

 

Procesos de reciclaje de tejidos

 

Hay dos procesos diferentes y conocidos de reciclaje de fibras: el “Mechanical Fibre Recycling”, que reduce la calidad de la fibra en cada reciclaje (Downcycling) y el “Chemical Fibre Recycling”, que en algunos casos produce fibras mejores o iguales a las originales. Las fibras naturales, como el algodón, fibra mas disponible hoy para reciclaje, entran en la primera categoría, resultando en fibras mas cortas de calidad inferior a la fibra original. Para mejorar la calidad de esas fibras es necesario que sean mezcladas con fibras originales, nuevas.

 

En tanto el “Chemical Fibre Recycling”, fibras sintéticas como el poliéster y algunos tipos de nylon poden ser reprocesados. El desafío aun esta en reciclar tejidos de composición mixta, y empresas como a WORN AGAIN están invirtiendo para que eso se torne una realidad.

 

 

 

Utilización de colorantes naturales, biodegradables y nuevas tecnologías

 

Nuevas técnicas de teñidos sin la utilización de agua y sin contaminación de los sistemas freáticos están siendo desarrolladas. (DyeCoo, ColorZen and AirDye). Los resultados son la reducción de los desperdicio de agua, electricidad, productos químicos y desechos tóxicos en un grado nunca antes visto, que sin duda alguna revolucionara la industria textil.

 

Por el momento, claramente el factor económico prevalece sobre la industria textil y muchas veces esto prima muy a pesar que exista la posibilidad tecnológica de hacer algo superior, durable y protegiendo al medio ambiente. Pero por suerte ya estamos comenzando a ver marcas como Patagonia, Outerknown o los integrantes de la coalición de ropa sustentable (Levis, H&M, Zara, C&A, entre otros) que tienen como parámetro el 2025 para aplicar cambios concretos en dicha materia privilegiando la sustentabilidad frente a la generación desmedida del consumismo barato de productos generados en países con mano de obra esclava.

 

Otra solución es incrementar la utilización de fibras naturales alternativas en la fabricación de tejidos, extraídas de plantas que consumen menos agua y que tienen una mayor resistencia natural a ciertas plagas, tales como Hemp, lino y bambú por ejemplo. La NRDC (Natural Resources Defence Council), grupo internacional sin fines de lucro que promueve la defensa ambiental, basado en Nueva York, por ejemplo, tiene un programa focalizado en reducción de desperdicio de tejidos y reducción en la emisión de gases en el proceso de fabricación de los mismos, teñidos y plancha.

 

El programa “Clean by Design”, creado en 2009, cuenta con la unión de empresas grandes del sector de moda como H&M, Target, GAP , Levi’s e Stella McCartney, Kering, y esta enfocado en 10 acciones para la industria textil, de bajo costo y simple implementación, con rápidos retornos financieros. Son 4 acciones para economizar agua, 5 para economizar combustible y una para economizar electricidad. Para implementar el programa, es necesario la instalación de medidores y de programas de computación para rastrear el consumo de agua, vapores y consumo de electricidad en el proceso y también en cada maquina.

 

En el 2015, la NRDC informo que logro economizar 61 mil toneladas de carbón y una media de 4% de energía eléctrica en centenas de fabricas donde el programa fue implementado. La industria de la moda tiene un importantísimo papel de esclarecer y concientizar a las personas sobre los efectos de los cambios climáticos que viene ocurriendo en el planeta. Pero también liderar inversiones y generar soluciones para un planeta mejor.  La solución no esta solamente en una comunidad empresarial consciente o en medidas regulatorias de los gobiernos (mas allá que aun tanto el Ministerio de Agricultura como el de Ambiente nada han hecho para que Argentina comience a dialogar el futuro orgánico y sustentable del sector textil como un sector global no solo de moda). La demanda, o sea quien consume estos productos también tiene un papel fundamental.

 

El gran desafío es hacer que estos tres agentes (empresarios textiles, gobernantes y consumidores) trabajen juntos, viabilizando la construcción de un planeta sustentable para las futuras generaciones. Y el tiempo es hoy.

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Reflexiones sobre como podemos ayudar a generar un cambio positivo en el mundo a través de la moda.

 

Cuando pensamos en contaminación, seguramente, la primera imagen que nos viene a la cabeza es la fumata oscura y densa saliendo de las chimeneas de las fabricas petroquímicas o de las usinas de energía, o el humo en los escapes de los automóviles. Estos ejemplos no dejan de ser reales. Pero nunca imaginaríamos que la ropa que vestimos como una remera o un pantalón, podría ser, de hecho, uno de los grandes villanos de esa historia.

 

“La industria de la moda es la segunda mas contaminante, solamente detrás de la industria petroquímica” (Eileen Fisher).

 

Esta es una afirmación que no se puede comprobar, pero existen muchos datos y elementos concretos que de manera categórica así lo determinan. Ante esto, quienes estamos involucrados en el sector textil, no podemos quedarnos obviamente cruzados de brazos o mirar para otro lado. Los gobernantes de turno ni siquiera han armado mesas de trabajo para realizar políticas concretas en materia de orgánico, y como todos sabemos,  para ser “orgánico certificado” (en el mundo solamente se compra un producto orgánico que esté bajo certificación), estamos hablando de un periodo de espera de 3 a 4 años como mínimo. Para ahorrar cuentas: Argentina no entrará en el pelotón algodón orgánico certificado del Mundo hasta mínimo año 2022 (y si es que se comienza mañana a trabajar en tal sentido).

 

Determinar precisamente el impacto de todos los procesos envueltos en la producción de una pieza textil se torno un desafío colosal. La industria de la moda es un negocio extremadamente complejo. Su cadena textil envuelve una larga y variada logística de producción de materias primas, fabricación y teñido de fibras y tejidos, corte, confección, estampado y construcción de ropa y accesorios, transporte y distribución, tiendas, uso, lavado y finalmente el descarte a la basura, donde la degradación lleva años para ser completa.

 

En general, tenemos que considerar no solamente los contaminantes obvios (como pesticidas usados en los cultivos de algodón convencional, innumerables productos tóxicos utilizados en teñido y fabricación de las fibras sintéticas, y la enorme cantidad de basura resultante del descarte), también tenemos que ver la exorbitante cantidad de recursos naturales procesados y utilizados en la extracción, en la plantación, en la cosecha, en la producción, en la confección y en el transporte de China a la Argentina. 

 

A manera de ejemplo, la fibra de algodón convencional representa aproximadamente un 40% del total de fibras utilizadas en la industria de la moda para hacer todos sus productos. En términos de cultivo en gran escala, este algodón convencional, representa cerca del 2,5% de la agricultura mundial (incluyendo todo tipo de cultivos) consumiendo aproximadamente el 18% de todos los agroquímicos que existen y el 30% de los insecticidas o pesticidas disponibles en el mercado, adicionado al alto consumo de agua: 15 mil litros de agua para hacer algunos de los productos que vos tenes puesto hoy día como una remera o un pantalón de jeans.

 

La producción de las fibras sintéticas, por otro lado, si bien no consume tanta agua (que es excelente paso), sí tiene su contrapeso en que su elaboración emite gases altamente contaminantes y, además por ser derivada del petróleo, es de naturaleza no sustentable. Se estima que en el año 2016 fueron producidas 60 millones de toneladas de poliéster, un subproducto de petróleo. Ambos son productos (el algodón convencional como las fibras sintéticas), de alta toxicidad que penetran no solo la tierra, matando todo organismo vivo que concentra una tierra fértil, sino que además inevitablemente acabara en los ríos y en el océano afectando aún mas al medioambiente.

 

Sumado a que los procesos actuales de teñido son un serio problema tanto en términos de consumo de agua como en el tratamiento del agua contaminada por restos del teñido, hacen sin duda que este sector convalide la afirmación de ser segundo sector mas contaminante del planeta. Como dato de color se calcula que mas de un trillón de litros de agua son utilizados en el proceso de teñido de tejidos y ropas por año.

 

 

 

Perspectivas esperanzadoras….

 

Claramente no existe una única solución inmediata para todo esto, pero para comenzar podemos discutir e implementar entre todos los involucrados, algún avance práctico, esperando que de esta manera finalmente se concientice el papel de promover al mundo productos sustentables y de responsabilidad socio-económica ambiental.

 

Se puede arrancar por ejemplo con el diseño de los productos: 80% del impacto ambiental en la industria de la moda es determinado en la fase del diseño. Esto supondría entonces, tener que plantear una optimización de la producción para reducir la perdida material (desperdicio Zero o zero-waste) con modelos adecuados y seleccionando las materias primas sustentables, y la utilización de teñidos naturales biodegradables.

 

Verde Textil viene trabajando el algodón orgánico desde muchos años, representando a la empresa peruana Bergman Rivera, una de las lideres mundiales. Ellos significan una posibilidad de conseguir materias primas sustentables. Stay True (fundada por quien escribe esta nota) trabaja con materias primas de Verde Textil. A su vez, genera el primer algodón orgánico certificado basado en la agricultura biodinámica y los principios del comercio justo en zona nativa QOM de Pampa del Indio, Chaco.

 

Fibras Argentina, conjuntamente a Ritex SA, lograron sacar al mercado materia prima reciclada a partir de las botellas de plásticos. Mezclada con el algodón se hace un producto de muy alta calidad. Ellos están en vías de recibir la certificación Global Standard de Textiles Exchange a través de nuestras prendas de Stay True.

 

En materia de teñidos, los teñidos biodegradables de Enrique Meltzer de Tintorea Natur, son un claro ejemplo de que hay opciones de teñido sin químicos, logrando un producto de alta calidad también. Teñidos con yerba mate, cebolla, distintas hojas de árboles, son base para hacer productos durables y de color muy bien logrado.

 

Al desarrollar productos con mejor calidad, la industria textil también extendería la vida útil de lo que vestimos, de todas formas debemos re-pensar  el proceso de diseñar y desarrollar un producto de tal forma que éste pueda ser reciclado en un futuro (productos que duren más que una moda o una generación). Esto es clave, fundamental.   En el mundo ya comienza a haber infinidad de opciones al respecto:

 

La WRAP (Waste and Resouces Action Programme) fue creada en el año 2000 para promover el gerenciamiento de residuos y basura sustentable, y recientemente lanzó una guía practica para reforzar la calidad y la durabilidad de las ropas. Hoy pensamos en los productos con plazo de una vida, cuando deberíamos tener en mente que algunas materias primas llevan millones de años para formarse y una centena de anos para desintegrarse. O sea, precisamos pensar a muy largo plazo.

 

Upcycling“ es la mejor manera de reciclar tal vez. El concepto de Moda UPCYCLING consiste en la utilización de materiales descartados de ropas y accesorios pre-existentes, reconstruyendo en productos nuevos. Imagine que asientos y neumáticos de automóviles, mangueras de bomberos (Elvis and Kresse), se transforman en bolsas y carteras (BOP BOLSAS Y CARTERAS), paracaídas inutilizables (transformados en mochilas increíbles BUMM, MAFIA), suelas de zapatillas (Xinca) o puntas de tejidos de producción se transforman en camisas y vestidos. (Remeras Stay True Pet).

 

Aquí, las alternativas son ilimitadas y solo dependerá de la creatividad de cada uno.

 

 

 

Procesos de reciclaje de tejidos

 

Hay dos procesos diferentes y conocidos de reciclaje de fibras: el “Mechanical Fibre Recycling”, que reduce la calidad de la fibra en cada reciclaje (Downcycling) y el “Chemical Fibre Recycling”, que en algunos casos produce fibras mejores o iguales a las originales. Las fibras naturales, como el algodón, fibra mas disponible hoy para reciclaje, entran en la primera categoría, resultando en fibras mas cortas de calidad inferior a la fibra original. Para mejorar la calidad de esas fibras es necesario que sean mezcladas con fibras originales, nuevas.

 

En tanto el “Chemical Fibre Recycling”, fibras sintéticas como el poliéster y algunos tipos de nylon poden ser reprocesados. El desafío aun esta en reciclar tejidos de composición mixta, y empresas como a WORN AGAIN están invirtiendo para que eso se torne una realidad.

 

 

 

Utilización de colorantes naturales, biodegradables y nuevas tecnologías

 

Nuevas técnicas de teñidos sin la utilización de agua y sin contaminación de los sistemas freáticos están siendo desarrolladas. (DyeCoo, ColorZen and AirDye). Los resultados son la reducción de los desperdicio de agua, electricidad, productos químicos y desechos tóxicos en un grado nunca antes visto, que sin duda alguna revolucionara la industria textil.

 

Por el momento, claramente el factor económico prevalece sobre la industria textil y muchas veces esto prima muy a pesar que exista la posibilidad tecnológica de hacer algo superior, durable y protegiendo al medio ambiente. Pero por suerte ya estamos comenzando a ver marcas como Patagonia, Outerknown o los integrantes de la coalición de ropa sustentable (Levis, H&M, Zara, C&A, entre otros) que tienen como parámetro el 2025 para aplicar cambios concretos en dicha materia privilegiando la sustentabilidad frente a la generación desmedida del consumismo barato de productos generados en países con mano de obra esclava.

 

Otra solución es incrementar la utilización de fibras naturales alternativas en la fabricación de tejidos, extraídas de plantas que consumen menos agua y que tienen una mayor resistencia natural a ciertas plagas, tales como Hemp, lino y bambú por ejemplo. La NRDC (Natural Resources Defence Council), grupo internacional sin fines de lucro que promueve la defensa ambiental, basado en Nueva York, por ejemplo, tiene un programa focalizado en reducción de desperdicio de tejidos y reducción en la emisión de gases en el proceso de fabricación de los mismos, teñidos y plancha.

 

El programa “Clean by Design”, creado en 2009, cuenta con la unión de empresas grandes del sector de moda como H&M, Target, GAP , Levi’s e Stella McCartney, Kering, y esta enfocado en 10 acciones para la industria textil, de bajo costo y simple implementación, con rápidos retornos financieros. Son 4 acciones para economizar agua, 5 para economizar combustible y una para economizar electricidad. Para implementar el programa, es necesario la instalación de medidores y de programas de computación para rastrear el consumo de agua, vapores y consumo de electricidad en el proceso y también en cada maquina.

 

En el 2015, la NRDC informo que logro economizar 61 mil toneladas de carbón y una media de 4% de energía eléctrica en centenas de fabricas donde el programa fue implementado. La industria de la moda tiene un importantísimo papel de esclarecer y concientizar a las personas sobre los efectos de los cambios climáticos que viene ocurriendo en el planeta. Pero también liderar inversiones y generar soluciones para un planeta mejor.  La solución no esta solamente en una comunidad empresarial consciente o en medidas regulatorias de los gobiernos (mas allá que aun tanto el Ministerio de Agricultura como el de Ambiente nada han hecho para que Argentina comience a dialogar el futuro orgánico y sustentable del sector textil como un sector global no solo de moda). La demanda, o sea quien consume estos productos también tiene un papel fundamental.

 

El gran desafío es hacer que estos tres agentes (empresarios textiles, gobernantes y consumidores) trabajen juntos, viabilizando la construcción de un planeta sustentable para las futuras generaciones. Y el tiempo es hoy.

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