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Rutas Salvajes

Rutas Salvajes 

Franco Busso lleva más de cinco años arriba de Clarita, la combi que lo llevó desde Buenos Aires a Ushuaia, y de ahí hasta Alaska.

«Suena a mentira, pero en este viaje cada vez que te pasa algo malo viene algo buenísimo»

Todo comenzó con esa sensación de largar todo e irse de viaje. Franco fue uno de los que tomó el coraje de hacerlo. Con tan solo 24 años y sin experiencia en mecánica, ni supervivencia, salió con su furgoneta Volkswagen y 1500 dólares. 

En un principio contó que fue difícil, porque al no ser artista, ni músico no podía ganar plata ni bien llegaba a un lugar e irse. El tenia que conseguir trabajo. Lo que lo llevó a trabajar en bares, restaurantes, talleres y otros oficios en diferentes países, podía llegar a estar 6 meses trabajando y recién ahí poder marcharse.

El estudiaba marketing y cuando llegó a Paraguay se dió cuenta que podía usar a Clarita como su propio foodtruck. En el momento que pensó qué podía vender. Se le ocurrió hacer los «lómitos salvajes» que son sandwiches de lomo macerados en fernet. 

Las redes sociales lo ayudaron porque la gente se tomaba fotos tanto con él, como con la combi, como con sus sandwiches. Los hashtags lo ayudabaron a visibilizarse. Y los posteos terminaban siendo su bitacora de viaje. En Honduras, terminó haciendo una comida solidaria para 300 chicos con el apoyo de la gente que lo recibió de brazos abiertos.

«Este auto me dió libertad»

El objetivo era llegar a Alaska arriba de Clarita. Pero cuenta que para él todas las rutas eran salvajes, porque ya salir de Buenos Aires, era algo fuera de su zona de confort.

Estuvo en Brasil, viendo la copa del mundo y se animó entrar a la fabela. Todos le recomendaban que no entrara pero sus ganas de vivir una experiencia nueva lo hicieron adentrarse.  

En el camino conoció a Olga, una mujer Rusa que estaba en Paraguay. Franco y ella se hicieron amigos y empezaron a viajar juntos.

Pero no fue solo Olga. Franco cuenta que durante el viaje siempre se te acercan personas y hacés nuevos amigos, «si te pasa un problema siempre vas a tener a alguien que te va a ayudar Hasta incluso te puede llegar a hospedar»  El viaje te permite conocer gente de todas las clases sociales y aprendes a ver que hay muy buena gente en el mundo. 

En su camioneta tiene varias patentes de autos que representan a personas que se cruzó durante su viaje. La meta era Alaska, pero ahora se animó a cruzar a Europa. 

Franco insiste que un viaje no se mide en kilómetros, sino en amigos.

El equipo de rutas completo: Clarita (camioneta), Sub-comandante Marcos (gato), Franco y Olga.

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