A cuento de la película de DiCaprio NO MIREN ARRIBA


El cambio climático es una realidad. Lo experimentamos por ejemplo en nuestras granjas. Quienes trabajan hoy en día con la naturaleza deben cooperar con situaciones climáticas extremas. Nos confrontamos con cultivos debilitados o suelos arrasados por fuertes precipitaciones. La ganadería puede ser como la sensación de caminar por una cuerda floja si los pastizales se secan. La capa freática se hunde, los manantiales se secan. Los bosques están repletos de árboles muertos.

¿Cambio climático?

Por varios años nos hemos preguntado si esto se trata de un cambio en el clima o simplemente un clima extremo.

¿Se trata todo de una exageración? ¿Se comprobarán ciertas las predicciones simuladas por la computadora?

Quizás sí o quizás no.

Pero la realidad es que en este momento estamos afectados. Somos cada vez más conscientes de cómo la envoltura atmosférica se encuentra íntimamente unida con todo el organismo de la tierra.

Por encima de la capa de humus terrestre, el aire y las capas de calor del planeta tierra, respiran.

Nadie ha cambiado algo allí conscientemente o deliberadamente. Pareciera que el cambio climático se acerca a nosotros desde el exterior. La periferia, de la cual no solíamos ser conscientes, nos dice:

¡Humanos despierten! ¿De quién es esta voz? ¿Es en verdad la nuestra?

Percibimos que no somos simplemente individuos aislados y separados en la Tierra.

Existimos también más allá de este punto, la periferia nos pertenece. Tenemos, por así decirlo, un ser periférico. Esta es una experiencia en dos pasos. En primer lugar, yo también existo en la periferia, de tal modo que en conjunto con las demás personas constituimos la raza humana, directamente, sin ninguna distinción de cultura, lengua o contexto.

En segundo lugar, soy responsable, somos responsables del “todo”. ¿Es esto realmente cierto?

Despertar a este conocimiento es un shock. ¿Tiene algún sentido estar en esta Tierra, puede la Tierra realmente soportar mi huella?

Para los jóvenes comprometidos con los asuntos del clima, el cambio climático se ha convertido en una crisis climática y demandan un cambio en el sistema. Alcanzamos un concepto más amplio del cambio que se nos exige: cambio climático - en la dimensión ambiental, la dimensión social y la dimensión espiritual.

¿Cómo podemos recuperar nuestro aliento en estas tres dimensiones: un aliento refrescante en la Tierra, un aliento confiable en la sociedad y un aliento liberador como ser humano individual?

El cambio climático, en un sentido ambiental, significa que debemos tratar los recursos de la tierra de manera diferente, debemos comprender el organismo agrícola no solamente desde el interior, pero también desde el exterior, desde el punto de vista del clima y desde un punto de vista del organismo vivo de la tierra. ¿Cómo podemos capturar el exceso de carbono en la atmósfera en los ciclos de vida de nuestras granjas? 

El cambio climático en un sentido social significa que el clima social en varios países se encuentra en un punto de quiebre, como también lo está en la comunidad internacional. ¿Cuál es el rumbo a seguir en Bolivia, Chile, Líbano, Hong Kong, Inglaterra, Francia, Argentina... y en todo el mundo, en nuestras comunidades?,

¿Cómo podemos alcanzar formas sociales orientadas al futuro, donde la dignidad humana de cada individuo pueda ser sostenida por la comunidad?

Comprender el cambio climático de forma espiritual significa desarrollar una nueva experiencia para el Yo. El Yo no se encuentra completo, pero se desarrolla. Y esto sucede en un diálogo. En un diálogo con otro Yo, con el mundo, con su propio Yo superior. Como un ser entre otros seres. No como un ego.

¿Cómo podemos alcanzar un clima espiritual que permita a los individuos, en diálogo con el mundo, crecer más allá de sí mismos? 

Fuente: 

Respirando con la Crisis Climática Ecológicamente - socialmente - espiritualmente encuentro de jóvenes 2020/21 Goetheanum



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