Los preparados es lo único que ofrece la agricultura biodinámica?


Preparados en la modalidad de explotación biológico – dinámica

Algunas consideraciones sobre el núcleo esencial y sobre el reconocimiento

por Jan Diek van Mansvelt

 

Mansvelt fue entre 1973 y 1985 director y docente en el Warmonderhof, colaboró en la construcción del Instituto Louis Balk y enseñó durante 20 años en la Universidad de Wageningen; hoy ejerce como profesional autónomo.

Traducción: Grupo Intercomunitario Ibérico Con Respeto (Amigos de la Biodinámica)

Los preparados descritos por Rudolf Steiner en su curso para agricultores se enseñan en su vertiente pública como un componente básico de la modalidad de explotación biológico-dinámica. Constituyen el fundamento teórico y práctico de la calidad especial de los productos, por lo que su uso está establecido en las directrices Demeter. Por otra parte, siempre hay agricultores de Demeter que desean un uso más libre (incluso la ausencia) de los preparados, o algunos que consideran el uso de los preparados para rociar una rutina desagradable sin efecto visible claro. Por ello se mantiene en Demeter una discusión interna sobre la medida en que su aplicación es exigible para el reconocimiento de Demeter. El autor no ve en ellos el elemento esencial del curso de agricultura (sino que les atribuye una función más allá de la mera combinación “bio + preparados”), si bien contrapone a ello el hecho de que antes del curso se haya comenzado ya con el desarrollo de los preparados según las instrucciones de Steiner. Igualmente, el estado de los conocimientos científicos que se expone a continuación y las conclusiones correspondientes pueden dar pie a opiniones divergentes. Por ello queremos impulsar una discusión fructífera sobre la base de la experiencia propia y el trabajo efectuado con los fundamentos de los preparados y con los resultados ya disponibles de la investigación. (red)

 

En círculos de consumidores aumenta la percepción de que la agricultura es cada vez menos apropiada para la producción de alimentos, porque ésta se plantea casi únicamente la producción de nutrientes. Las personas que buscan alimentos para sí mismas, sus hijos y sus comensales encuentran cada vez más a menudo productos bio o incluso Demeter. En ellos irradia la alegría de vivir de los animales, y también la idoneidad local y estacional de las plantas. Los agricultores ecológicos, y sobre todo los de Demeter, se esfuerzan para generar una interacción satisfactoria y enriquecedora de las plantas, los animales, los suelos, el clima local, el sol y el cielo.

Durante muchos años las definiciones fueron sencillas: “bio” es sin venenos y Demeter con el Cosmos y los preparados. Lo primero quedaba claro para todo el mundo, lo segundo ya requería visiones más profundas y/o un poco más de fe. Los propios agricultores biodinámicos, y sus representantes y portavoces de asociaciones, han hecho siempre referencia a la obra de Steiner “Geisteswissenschaftliche Grundlagen zum Gedeihen der Landwirtschaft [Fundamentos humanísticos para la práctica de la agricultura]”, denominado brevemente como “Curso de agricultura”.

En las décadas en que me pude ocupar, como investigador y profesor, del cultivo biológico-dinámico y ecológico, mi comprensión de esta agricultura de inspiración antroposófica mantuvo un continuo crecimiento gracias a una multitud de agricultores, gestores de asociaciones e investigadores. En relación con el valor, siempre cuestionado, de los preparados en la modalidad de explotación biológico-dinámica me gustaría presentar a continuación algunas aportaciones para la formación del juicio y/o el autoconcepto, en continuo desarrollo, de la agricultura biológico-dinámica.

El espíritu del Curso de agricultura

 

El elemento nuclear de mi concepción es que, en el llamado “Curso de agricultura” se trata realmente, como figura en el subtítulo, de los “fundamentos humanísticos para la práctica de la agricultura”. No de cualesquiera normas o medidas específicas, sean del tipo que sean. Distintos agricultores habían acudido a Steiner, en su condición de investigador espiritual, para que les aconsejara con sus puntos de vista sobre un desarrollo sano de la agricultura. Los participantes en este curso mostraron su decepción por el escaso valor práctico de la oferta de Steiner: demasiado filosófico para gente de tendencias prácticas. Y las propuestas prácticas, que pese a todo, se hicieron en el curso, no fueron muy apetecibles para la mayoría de los agricultores. No obstante, Steiner desató tal entusiasmo que se decidieron a poner en práctica sus indicaciones a modo de experimento, en el “Círculo experimental de agricultores antroposóficos”, fundado a continuación.

 

En su antroposofía Steiner mostró una escasa propensión a transmitir normas u opiniones detalladas, mostrando un interés igualmente escaso por exponer a los agricultores planteamientos y medidas como tales. Al igual que en el conjunto de la antroposofía, en el caso de la agricultura (como también de la educación, los medicamentos, etc.) le interesaba que los participantes fueran conscientes, como personas, de su propia consciencia y de las posibilidades de la evolución de ésta. En su opinión, cuanto más experimentara y comprendiera el propio agricultor sobre el suelo, las vacas, los cereales, las hortalizas, los abonos y el paisaje, hasta en las dimensiones espirituales de éstos (esencia), con tanta más autenticidad espiritual se podría practicar la agricultura. En este sentido todo en la explotación se va haciendo poco a poco vivo y esencial, hasta la estructura económica y social que uno elige para uno mismo y para sus socios. Los agricultores entonces presentes terminaron denominando este aspecto como biológico-dinámico.

 

La explotación en el Curso de agricultura

 

La explotación se concibe y se trata aquí como un organismo vivo. Se invita al agricultor a enfocarse continuamente, de pies a cabeza, con el corazón y con la mano, en el conjunto de su explotación. Todos los ámbitos parciales en la explotación se conciben como órganos del conjunto de la explotación. Al igual que un hombre no ha sido compuesto de cerebro, ojos, boca, pulmones, etc., sino que ha seleccionado a partir de sí mismo todos los órganos que necesita, así también el agricultor en su explotación incorpora, según su modo de producción, expande, o también reduce, según sus posibilidades y necesidades, diferentes ámbitos parciales: labrantíos, setos, pastizales, lechería, clientes, etc. En último término se trata de enfocar la atención hacia las corrientes de fuerzas junto con las corrientes de materiales, que dan soporte a aquéllas, dentro de una unidad global económica.

 

Los preparados en el Curso de agricultura

 

Una vez que Steiner ha expuesto de forma detallada la totalidad de la explotación y sus corrientes de fuerzas, llegando hasta la espiritualidad de las sustancias químicas en la explotación, en su cuarta conferencia contrapone la cornamenta con el cuerno y el estiércol con el cuarzo. De aquí desarrolla los abonos adicionales mencionados posteriormente como preparados de rociado cuerno – estiércol y cuerno – grava para la agricultura. En la quinta conferencia se presentan los seis preparados compuestos, casi sin más explicaciones.

A continuación, en las conferencias sexta, séptima y octava se exponen otras dimensiones de la gestión de la explotación:

  • La explotación en el paisaje, junto con las funciones orgánicas de los ecosistemas o de los eco-subsistemas, etc.
  • El significado de las enfermedades y el trato con ellas en las plantas y animales, incluida la incineración de insectos dañinos
  • La esencia de la nutrición en el hombre y el animal

 

Considerando en su conjunto la estructura del Curso de agricultura podemos decir que los preparados son el elemento nuclear. No obstante, de igual modo éstos se pueden entender como “sólo” unas pocas de entre las muchas indicaciones para una curación de la agricultura. De hecho, resulta difícil de comprender por qué ciertas medidas se conciben “evidentemente” como esenciales para el modo de producción, con lo que además se inscriben como obligatorias en las directrices, mientras que otras, procedentes igualmente del Curso de agricultura, se consideran totalmente electivas. Esto seguramente se debe a circunstancias históricas, a factores o consideraciones locales o temporales de la comunidad biológica – dinámica, que en sí mismos no proceden de Steiner y que se pueden cuestionar de forma permanente.

 

Preparados biológico-dinámicos: 80 años de práctica y de investigación

 

En la modalidad de explotación biológico-dinámica los preparados ocupan una posición central: si observamos las experiencias llevadas a cabo con ellos y los efectos conseguidos con ellos, nos encontramos con un amplio caudal de ensayos, artículos, informes de investigación y cursos acerca de las diferentes etapas del trabajo con preparados y acerca de la investigación sobre preparados. Esto no se contradice con la existencia de muchas preguntas abiertas. Paso a mencionar algunas de ellas:

 

Materiales y procedimientos de fabricación: Se ha dedicado mucho tiempo a la cuestión de los materiales y la fabricación a emplear. ¿Con qué frecuencia hay que utilizar los cuernos? ¿Qué consistencia tiene que tener el estiércol, de qué animales del rebaño, que deberían haber comido? ¿Es relevante la forma de los cuernos? ¿A qué profundidad, en qué suelo y con qué humedad se deberían enterrar los cuernos, y en qué posición?

 

Cuando los agricultores se ejercitan en la conversación directa (escucha, mirada) con los órganos de la explotación (animales, campos, etc.) para llegar a las medidas requeridas por la explotación, pienso: ¡Grandioso!, a fin de cuentas Steiner lo ha dicho siempre. Hacerlo uno mismo, cada uno para sí y en función de las circunstancias del momento (…) Abramos las puertas y las ventanas de las concepciones mantenidas hasta la fecha (…) Deberíamos comportarnos como un movimiento agrario de inspiración humanista dentro de un espíritu contemporáneo, esto es, acogedor, participativo, investigador, proclive al intercambio y abierto a la novedad. Y estar dispuestos a revisar los hábitos antiguos …

Jan Diek van Mansvelt

 

¿Qué grado de pureza pueden tener los cristales de cuarzo que se frotan, qué finura la piedra en polvo? Es evidente que la investigación comparativa se ve totalmente superada en su intento de aclarar todos estos detalles de forma definitiva. Tampoco resulta factible aclarar todos estos puntos en una explotación.

También es interesante la pregunta sobre el modo de fabricación de preparados en relación con la individualidad de la explotación. ¿De qué distancia debe proceder el cuarzo para no actuar como un cuerpo extraño? ¿En qué medida podrá ser convencional la cría de las vacas cuyos cuernos (y otros órganos) utilizamos, y qué distancia podrá haber con la región en la que se entierran los cuernos? En cuanto al estiércol somos consecuentes: en la mayor medida posible, propio de la explotación. ¿Por qué no en el caso de los cuernos y los demás órganos para el preparado? ¿Carece de importancia aquí el principio de que “la calidad se antepone a la cantidad?

 

Revolver, tiempos de aplicación y procedimiento: En la aplicación se encuentran todo tipo de posibilidades y de dudas. ¿Es determinante para el momento una fecha del calendario, una constelación de astros, una situación meteorológica o un momento de crecimiento del fruto cultivado? ¿Se procede según un calendario cualquiera o se confía en la intuición propia, en una conversación con el fruto en cuestión sobre el terreno? ¿Cuál es el tiempo de revolver óptimo, cuál es el momento de aplicación correcto durante el día, para qué fruto y qué preparado? ¿Cómo se revuelve, en qué se piensa, qué se siente durante el proceso? ¿Se revuelve y se rocía según las necesidades del fruto en cuestión, o de los suelos, o sólo para el reconocimiento de Demeter? ¿Se rocía todo el campo o sólo los bordes, o la explotación en su conjunto? Como Steiner habla tan explícitamente sobre una necesaria individualización de las medidas, creo que es importante animar a los agricultores a que encuentren por sí mismos, a partir de una actitud investigadora, los procedimientos apropiados para su explotación.

 

¿En qué se reconoce el efecto del preparado? ¿Qué se desea conseguir con la aplicación y cómo se constata que se ha conseguido el fin perseguido? Como se trata, según Steiner, de un abonado cósmico, hemos de señalar el lugar y el modo en que esto se manifiesta. Si se trata de la mejora de la calidad del suelo, que se reflejará en los alimentos, la pregunta entonces es, en qué se manifiesta dicha mejora de la calidad. ¿Cómo se comportan las características que el agricultor o el cliente consideran importantes en relación con la calidad mejorada por los preparados? ¿Se trata de la cuantía de los rendimientos o de la mejora de éstos? ¿O se trata de la conversación, el “intercambio” con las plantas, los suelos, los seres de la explotación, a los que se nutre selectivamente con los preparados y que lo agradecen en consecuencia?

 

La investigación sobre preparados en los organismos de investigación

 

En relación con las numerosas preguntas planteadas únicamente en nuestro presente escrito la investigación se muestra casi impotente. Cuanto más se apunta a la constatación de los efectos de medidas aisladas más infinita se vuelve la serie de tratamientos comparativos que serían necesarios. Cuanto más se entregue uno a un cierto procedimiento como conjunto global tanto más habrá que contar, en caso de efectos insuficientes o incluso “negativos”, con el reproche de que se debería haber configurado de otro modo, éste o aquel otro aspecto de la práctica de aplicación, para obtener el efecto “correcto”. El hecho de que los preparados aplicados no actúen en último término parece estar aquí excluido del mundo posible.

 

Si se considera en conjunto el gran número de investigaciones experimentales relacionadas con los preparados en las últimas décadas, se observa en múltiples ocasiones un equilibrio aproximado entre los efectos “positivos” y los “negativos”. Aquí se puso el foco principalmente en la mejora de los rendimientos o también en la mejora de la calidad, esta última definida en su aspecto material, p. ej. como complejidad proteínica. Y en la medida en que se han encontrado efectos éstos no eran de una magnitud sorprendente, o ni siquiera perceptibles de forma inmediata, sino que únicamente se mostraban con herramientas estadísticas. En este sentido se trabajó relativamente mucho sobre los llamados preparados para rociar, y relativamente poco sobre los preparados de compostaje.

 

A la vista de estos factores cada uno tiene plena libertad para persuadirse, en función de las expectativas profesionales y de su estado anímico, de la existencia o inexistencia del efecto de los preparados. Evidentemente no existe un efecto que haya convencido a todos, a pesar de los ochenta años transcurridos en la investigación y la aplicación. Además, en este ámbito de investigación de efectos muy sutiles la atención se centra más en efectos surtidos en la persona del aplicador, como suele ocurrir en contacto con lo vivo y lo sensitivo. ¿Tiene un efecto distinto si el cuerno – grava es revuelto y rociado por una persona distinta? En mi opinión los organismos de investigación deberían concentrarse en acompañar de forma crítica y positiva a la investigación de los agricultores o grupos de agricultores, en lugar de hacerse pasar ellos mismos por agricultores trabajando sobre elementos seleccionados, para mostrar así lo que es real. Lo que no se consigue en ningún caso es la persuasión de instancias ajenas no interesadas, ya que el reconocimiento de una prueba científica es y seguirá siendo un acto ético.

 

Acerca de la investigación de los agricultores sobre preparados

 

En las visitas a explotaciones en las que he podido participar durante las últimas décadas en compañía de estudiantes, colegas o agricultores, en muchas explotaciones biológico-dinámicas de diferentes países de Europa, nos emocionó en todo momento el entusiasmo originario, la creatividad, la versatilidad y la dedicación de los agricultores activos en las mismas. No obstante, el entusiasmo por las propias experiencias prácticas con la aplicación de preparados lo encontramos en una medida relativamente escasa, en una estimación gruesa entre el 10 y el 20 % de los casos. Y apenas encontramos entonces o ahora una cultura de diálogo acerca de las experiencias propias con los preparados. También podría intervenir un grado de falsa humildad: “¡Qué voy a decir sobre mis experiencias! No se parecen apenas, o en nada, a lo que cuenta Steiner” son pensamientos habituales.

 

En Holanda el clima de comunicación es tal vez algo más abierto; aquí se intenta una y otra vez, desde hace más de diez años, el intercambio, en grupos de trabajo, de experiencias personales con el manejo práctico de los preparados. Esto ha supuesto que muchos hayan dejado los preparados de forma totalmente pública después de décadas de aplicación “inútil”. Otros han mostrado un entusiasmo continuo por la relación que el uso de los preparados ha creado con la explotación, con sus campos y sus cosechas, o por el hecho de haber percibido sensaciones del mundo natural, también los colores de éstas, estados de ánimo, y también por el modo en que las criaturas de la naturaleza aprecian la aplicación de los preparados. En círculos de este tipo se han experimentado también, además de los preparados biológico-dinámicos “clásicos”, otros nuevos: preparados combinados, libres de órganos animales, homeopatizados…

 

¿Son obligatorios los preparados biológico-dinámicos?

Durante siete años fui corresponsable de la redacción de directrices Demeter. Desde el comienzo me planteé la pregunta – y también lo hicieron los demás colegas del grupo técnico de directrices – de si es correcto imponer en las directrices la aplicación de preparados. Al respecto hubo siempre discusiones intensas, y por parte de los agricultores se presentaron propuestas sobre modificaciones en este apartado. Las consideraciones de Jan Diek van Mansvelt son básicamente conocidas (cf. LE 4/97, pág. 273 y s.). Algunos puntos de vista adicionales nos ayudan a describir la situación:

 

El Curso de agricultura incluye una gran cantidad de indicaciones sobre el modo de fecundar una agricultura con el estímulo de los conocimientos humanísticos. Con este curso Rudolf Steiner pretendió dar unas “directrices” en el sentido de criterios orientativos para la agricultura del futuro. Pero ¿cuáles de estos criterios orientativos son esenciales, cuáles relevantes, y cuáles se han pensado sólo como sugerencia? Rudolf Steiner llamó a investigar científicamente sus indicaciones (se debería desarrollar una ciencia útil), y se mostró convencido de que “entonces se demostrará que son correctas”. Sólo en muy pocos casos hizo ponderaciones, por ejemplo en el caso de la especie de ortiga, que debería ser sin excepción la Urtica dioica.

Lo que se desarrolló como forma práctica de agricultura fue, por supuesto, “sólo” una deducción del principio general del Curso para obtener principios operativos. Las primeras así llamadas directrices de comienzos de los años 30 describieron ya, por ejemplo, la imagen del llamado organismo cerrado de la explotación en cuanto a sus consecuencias, y por lo demás también en lo relativo al trabajo sobre las semillas. Así pues, las primeras directrices Demeter eran una “reducción” de los “criterios orientativos” a un nivel práctico.

Con la denominación de “biológico-dinámico” a finales de los años 20 y la creación de la marca registrada “Demeter” para los productos procedentes de esta modalidad económica, se dio a inicios de los años 30 el llamado impulso de Koberwitz [actual Kobierzyce, Polonia], de una forma que permite también la delimitación hacia fuera. De este modo otras posibilidades de interpretación quedaban, de forma implícita por así decirlo, fuera de la posibilidad de reconocimiento. Visto en términos positivos, las personas que optaron por mantener el impulso de Koberwitz han buscado una forma en la que dicho impulso mantiene su vigencia en la actualidad y en la práctica. Para ello han elegido la forma más apropiada a su criterio, y han acordado determinados principios y directrices a su leal saber y entender, como cabe suponer. Y así ocurre básicamente hasta hoy, con todos los puntos débiles que nos son propios. La decisión que se refleja en las directrices depende, por supuesto, esencialmente de las personas que hacen este trabajo – por lo demás por encargo y de común acuerdo. Así, en el transcurso de nuestra historia se ha considerado la aplicación de los preparados en el contexto de las directrices Demeter como esencial, como por ejemplo el componente de bosque de coníferas en la finca para favorecer la presencia de pájaros.

 

Los preparados como indicador: Los preparados son en general actualmente el elemento característico de lo biológico-dinámico. Más que ninguna otra medida de lo biológico-dinámico son la imagen de una agricultura que procura tener en cuenta las fuerzas cósmicas. En ellos se ha compuesto de forma asombrosa la relación de los reinos de la naturaleza con el cosmos, en ellos se plantea un reto para los espíritus en búsqueda de comprensión, y en ellos se estimula la superación de la producción para los contemporáneos actuales. Al mismo tiempo son lo más hermoso y lo más natural que uno se pueda imaginar. Ninguna otra “medida” biológico-dinámica llega en su complejidad al nivel de los preparados. Resulta interesante la difusión y la vigencia que han adquirido los preparados, junto con otras medidas como por ejemplo la incineración. Esta última no ha demostrado hasta la fecha un grado de eficacia notable, y el movimiento biológico-dinámico ha adquirido un carácter menos sectario de lo que se critica a veces. En el transcurso de estos 80 años la preferencia en favor de los preparados ha surgido de la vida práctica.

Nikolai Fuchs dirige la Sección de agricultura en el Goetheanum de Dornach

 

… “espiritualizados” mediante meditación, “tratamientos” puramente meditativos, etc. Para algunos agricultores biodinámicos la imagen del horror, y para otros una saludable ampliación.

El propio Steiner indicó una y otra vez que la antroposofía trata de una ampliación de las experiencias propias, de la que cada uno puede derivar unos conocimientos fiables para él en torno a la dimensión espiritual de una realidad unitaria. A la vista de los escasos efectos de los preparados biológico-dinámicos clásicos me parece un tanto libresca y sectaria la opinión de que las mencionadas experiencias positivas de otras personas relativas al efecto de éstas con el componente espiritual en la naturaleza tienen menos vigencia. Resulta interesante que los agricultores biodinámicos con experiencias espirituales reales en el uso de preparados clásicos ven de forma más positiva los nuevos enfoques y experimentos que aquéllos que, por pura creencia y por escasa mentalidad experimental hacen lo que en su opinión se debería hacer según Steiner. La ampliación de la percepción y la complementación de la imagen del mundo son siempre deseable si se pretende mantener el desarrollo autónomo de una agricultura de inspiración humanista por parte de cualquier individuo comprometido: Investiga todas las cosas y quédate con lo bueno.

 

Reconocimiento de Demeter y desarrollo biológico-dinámico

 

En la introducción he hecho mención a la concepción, definida por nosotros mismos, de lo biológico-dinámico como “bio + preparados”. En lo que antecede creo haber mostrado que el asunto de los preparados no es tan inequívoco como se deduce de la imagen “bio + preparados”. El hecho de que éstos se apliquen, y el modo en que se haga, no se puede controlar con la misma seguridad fáctica que los demás estándares (número de animales, rotación de cultivos, cantidades de fertilizante, etc.). Esto sería distinto si los efectos de la aplicación de preparaciones se mostraran más claramente, o si fueran más claros para nuestros sentidos. Por ello defiendo la clasificación de la aplicación de preparados en la categoría de las medidas sólo recomendadas, y no entre las obligatorias.

Esto se puede comparar con otras profesiones donde se da el aliento de la antroposofía. Ni se puede retirar el reconocimiento como antropósofo a un médico que no receta productos WALA ni euritmia curativa, ni se puede expulsar de la escuela Waldorf a un profesor que no redacta siempre su resumen.

Con toda la problemática de la EEB el uso de órganos de vacas en el ciclo de nutrición apenas resulta defendible en público, pese a todo nuestro respeto por la gente de las asociaciones biológico-dinámicas que hacen presión en este sentido en Bruselas. Tal vez sigue siendo defendible la fabricación de preparados dentro de la propia explotación. Desde el espíritu del Curso de agricultura esto no ocurre ya en la práctica actual de la adquisición de cuernos. Igualmente, con los demás órganos la práctica es como mínimo discutible desde el punto de vista humanístico y también higiénico. Así pues: la aplicación de preparados no es obligatoria para el reconocimiento de Demeter.

 

¿Un sistema de puntos para el reconocimiento de Demeter?

 

¿Cuál debe ser el aspecto fundamental del reconocimiento Demeter si ya no lo son los preparados, como tampoco lo fue nunca la cría en el “ritmo de la luna y del zodíaco”? El movimiento biológico-dinámico se daría por contento con un nuevo enfoque del reconocimiento. Aquí el punto de partida deberían ser criterios actualmente observables, y en su caso mensurables, por los propios agricultores. Por otra parte, se podría redactar con relativa facilidad una lista complementaria de criterios electivos al modo de las asignaturas electivas del curriculum académico, entre las que se debería elegir un número mínimo: producción de semillas propias, paisajismo, cría de animales, cultivo de plantas, reformas de fincas, diseño del círculo de clientes, gestión de explotaciones comunitarias, incorporación de individuos con necesidades psicológicas especiales (o delincuentes jóvenes, o jubilados) a la explotación como conjunto global, o actividades educativas escolares. Éstas serían sólo algunas de estas actividades electivas como criterios para el reconocimiento de Demeter. En este sentido se considerarían también aplicaciones efectivas, esto es, satisfactorias para el agricultor y comunicables por experiencia, de medidas espirituales (preparados, meditaciones, etc.).

Las consideraciones anteriormente expuestas pretenden contribuir a la desvinculación del procedimiento de reconocimiento de Demeter de la prescripción, ya superada, de los preparados, de modo que la presencia del espíritu de todos los participantes pueda alentar de nuevo en una agricultura deliberadamente “dinámica”.

 Foto Crédito: Editorial Rudolf Steiner España

 



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